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El Arte Rupestre: Patrimonio
de la Humanidad
Durante
los últimos veinte años, la UNESCO ha trabajado
para que el Arte Rupestre sea reconocido entre las expresiones
de la creación humana que es necesario dar a conocer
y sobretodo, salvaguardar.
La universidad del Arte Rupestre, conservado a lo largo de
milenios y a través de diferentes continentes, demuestra
aún hoy en día, mediante la riqueza y multiplicidad
de los símbolos, el diálogo continuo entre el
hombre y la naturaleza. Está presente en todo el mundo:
de Escandinavia al extremo sur de África, de España
y Portugal a Siberia, pasando por todo Asia y las Américas,
repartido por toda Oceanía, particularmente en Australia.
Es un arte excepcional que en muchos casos ha recibido el
reconocimiento de Patrimonio Mundial.
La
inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de los
conjuntos con pinturas rupestres comporta, además del
reconocimiento de su universal relevancia como expresión
cultural excepcional, el deber inexcusable de preservar estos
yacimientos, de enorme vulnerabilidad y fragilidad, a fin
de legarlos a las generaciones futuras en las mejores condiciones
posibles.
Zonas
de arte rupestre inscritas en la lista del Patrimonio Mundial:

Tassili
n'Ajjer (Argelia), 1982

El
Parque Nacional de Kakadu (Australia), 1981-1987-1992

Parque
Nacional Ulurú-Kata Tjuta (Australia), 1987, 1994

Parque
Nacional de Serra de Capivara (Brasil), 1991

La
Cueva de Altamira (España), 1985

El
Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península
Ibérica (España), 1998

Parque
Nacional Mesa Verde (Estados Unidos), 1978

Las
cuevas pintadas del Valle del Vézère (Francia),
1979

Conjunto
Arqueológico del Valle del Boyne (Irlanda), 1993

El
Arte Rupestre de Valcamonica (Italia), 1979

Las
zonas rupestres de Tadrart Acacus (Libia), 1985

Las
pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco (Méjico),
1993

La
zona de arte rupestre de Alta (Noruega), 1985

Los
grabados rupestres de Tanum (Suecia), 1994

Parque
Nacional Rapa Nui (Chile), 1995
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